Principal / Ensayos históricos / Confrontación entre la escuela francesa e italiana de esgrima
Confrontación entre la escuela francesa e italiana de esgrima

A partir de los mediados del siglo XVII, cuando los franceses acortaron la espada, la esgrima empezó a desarrollar diferentes métodos, la rapidez y agilidad de su uso. Desde este momento la escuela francesa (más progresiva) se distancia de la italiana (más conservadora). Estas discrepancias llegaron a su pico a finales del siglo XIX.

En Francia desde la segunda mitad del siglo XVIII la esgrima hace los avances rápidos, adelantando a Italia. En 1736 el francés girar introdujo la última 8 defensa, dos siglos después de las 7 primeras. En 1755 en la Enciclopedia francesa en el artículo “esgrima” por primera vez se habla sobre la necesidad de usar la máscara a fin de prevenir los incidentes. Pero tuvieron que pasar 10 años para que fuesen aprobadas las máscaras.

En 1766 en Paris, el profesor Dane publicó un libro detallado referente al manejo de armas frías, la mayor parte del cual fueron los ejercicios para aprender de desviar y coger el arma del adversario con la mano desarmada. Ahora estos métodos están prohibidos en la esgrima.

El uso de la máscara dio un gran impulso al desarrollo y perfeccionamiento de la esgrima. Al mismo tiempo en Francia nace la revalidad de dos escuelas: entre la escuela clásica (Bertran, La Buasier, Cordenua, Bondi y otros) y la escuela práctica cuyo fundador fue un tirador conocido de Francia del principio del siglo XIX Lafoger. Su famoso combate en 1816 en Paris con el conde Bondi, el mejor tirador de Paris de aquella época, se convirtió en un evento de la historia de la esgrima. Lafoger tenía pequeña estatura pero fue extremadamente ágil.

El profesor desconocido de esgrima, Lafoger, vino a Paris con el objetivo de probar su teoría en la práctica combatiendo con el mejor representante de la escuela clásica, el conde Bondi. Su victoria fenomenal delante del numeroso público y todas las autoridades de esgrima de aquel tiempo causó sensación. En 1730 el académico Ernst Leguve, partidario de la escuela vieja, en su artículo “El Torneo del siglo XIX” escribió lo siguiente: “La reacción acerba del realismo contra el academismo romántico en la literatura y arte no tardó en reflejarse en la esgrima. Gomar, Sharleman, Cordenua y otros podían ver la aparición de una escuela nueva, que al preocuparse solamente en dar los tocados, descartó las exigencias de la elegancia y gracia de movimientos como inútiles y ridículos. En vano nuestro Bertran, nuestro incomparable Bertran, trataba de demostrar con su propio ejemplo que es posible ser el tirador más gracioso y fuerte a la vez.Cada día la escuela nueva iba ganado su derecho de ciudadanía. Desde ahora la esgrima es indudablemente un ejercicio muy útil, entretenido, pero ya no es un arte, puesto que “no hay arte donde no hay belleza”.

En este período de la competencia de la esgrima francesa el principio de racionalismo, finalidad de cada movimiento y acción fueron la base de su técnica y táctica. Uno de los primeros innovadores de eso fue Jacob. Él insistía en la introducción de contraataques y las frases de combate más duraderos, lo que forma el rasgo más característico y difícil de la escuela francesa.

La esgrima italiana desde los finales del siglo XVIII y casi todo el siglo XIX estaba bajo la influencia francesa. Al introducir sus métodos, los franceses se preocuparon también por promover a sus profesores y armas (sin cruzeta y con martingala en forma de un ocho). La forma de arma y los métodos de su agarre habían cambiado la técnica, metodología y táctica de la esgrima en el Norte de Italia (en el territorio invadido). En Italia se formaron tres escuelas: la italiana del norte encabezada por Radaelli que adaptó las posiciones principales francesas, la del sur presidida por la familia de los maestros de esgrima Parize que mantenía las armas (con cruzeta y martingala) y técnica italianas, y la escuela media encabezada por Marquianni cuya posición fue más ventajosa por tomar lo más valioso de dos escuelas. En 1879 en Italia, con el objetivo de unir dos métodos de enseñanza, fue formada una comisión gubernamental que apoyaba las tendencias nacionalistas y en 1833 optó por el sistema del profesor de la Academia de Nápoles, Mazaniello Parize.